Código de conducta
En Código de conducta, Bruno Bresani interviene el lenguaje normativo de los manuales corporativos para revelar las formas cotidianas de control, disciplina y subordinación que atraviesan el trabajo contemporáneo. La serie parte de códigos éticos utilizados por empresas y centros de atención telefónica para construir un dispositivo visual que oscila entre manual de procedimientos, código empresarial y guía de autodefensa.
A través de diez imágenes, Bresani desplaza el lenguaje aparentemente neutral de la empresa hacia un territorio irónico y violento. La obra se estructura en nueve conductas que parodian los mecanismos mediante los cuales la empresa regula al trabajador: 1) Valores éticos básicos — DO-NOT-CALL; 2) Cómo nos tratamos los unos a los otros — LA MALA CONDUCTA; 3) Cómo tratar a nuestros clientes y usuarios finales — HOTLINE; 4) Cómo tratar los bienes de la compañía — CÓMO TRATAR AL CLIENTE; 5) De qué forma nuestro negocio es afectado por las leyes — CONFLICTOS DE INTERÉS; 6) Cómo tratar a los demás — ACOSO LABORAL; 7) El valor de la DISCIPLINA; 8) Cómo DENUNCIAR A DELATORES; y 9) Cómo mantener el AMBIENTE DE TRABAJO.
Al trasladar estas categorías al campo de la imagen, términos como ética, conducta, disciplina, conformidad, denuncia, conflicto de interés, acoso y ambiente de trabajo dejan de funcionar como principios de protección para evidenciar las relaciones de poder que regulan el cuerpo, el tiempo y la productividad del trabajador.
La serie señala la paradoja de un sistema que presenta la explotación como cumplimiento, la obediencia como ética y la vigilancia como bienestar. El código se convierte así en una tecnología discursiva capaz de transformar derechos laborales en obligaciones y de normalizar la subordinación bajo la apariencia de profesionalismo.
La apropiación de estos documentos permite a Bresani construir un manual de la opresión contemporánea, creando una ficción en la que las reglas ya no protegen al trabajador, sino que establecen los límites de aquello que puede decir, hacer y exigir. La ironía funciona como mecanismo de desobediencia; al llevar el lenguaje corporativo hasta el absurdo, la obra hace visible aquello que su retórica intenta ocultar.
Código de conducta cuestiona así la relación entre trabajo, disciplina y capitalismo neoliberal, particularmente en aquellos espacios donde la pantalla, la productividad y la atención permanente convierten al trabajador en una pieza intercambiable de una maquinaria de consumo.
Código de conducta, serie ganadora de la XII Bienal de Puebla, aborda las formas cotidianas de control, disciplina y subordinación que atraviesan el trabajo contemporáneo.




















